Del polvo del suelo

Son muchos los relatos mitológicos o religiosos que insisten en atribuir la aparición de los hombres a la voluntad de los dioses. Desde el dios zulú Unkulunkulu, que emergió de la nada para crear al primer hombre a partir de dos rocas, al Yahvé del Antiguo Testamento, que lo creó del polvo del suelo, el acto divino de crear vida siempre se remonta a lo inorgánico, a los regalos de la madre Tierra.

Y nosotros, hijos de esos mismos dioses, desde nuestros más remotos orígenes hemos querido formar con nuestras propias manos, y con elementos tomados de la tierra, objetos sublimes que podemos admirar.

Quizá inspirados por esos padres mitológicos, desde los albores de la civilización, y pasando por la primera piedra tallada con la que engalanarse, el ser humano, se ha sentido atraído irresistiblemente por la fascinación del metal, el cristal, la gema, el pedernal, el barro…  Cualquier material raro, insólito o refulgente obtenido de la naturaleza era, y es, válido para formar, modelar, experimentar.

¿La culminación?, ese acto casi místico de la creación que hoy se traduce en la joyeria contemporanea de autor.

Joyeria contemporanea y de autor“Origen”: el impulso de la creación. Colgante de plata con perla cultivada y circonitas

El impulso creativo

La evolución de la orfebrería, y con ella, del arte joyero, ha ido pareja a la del ser humano mismo. La joyería, como parte del embellecimiento personal, es un exponente más de la metamorfosis en los gustos de la sociedad en el tiempo.

La joyería se ha ido transformando, pues, con el paso de los siglos, las modas y las sociedades mismas. Aquellas piezas fastuosas de la joyería tradicional en las que el oro macizo y las grandes piedras acaparaban todo el protagonismo, han ido dando paso a una apuesta mucho más diversificada donde la imaginación y la innovación se abren paso en un mercado consolidado en el que la joyería contemporánea y de autor siguen ganando cuota.

El sector ya no sólo se adapta a una sociedad cada vez más cambiante, ávida de novedades, sino que, con visión creativa, explora, predice, interpreta, reinventa. El acto de reinterpretar ha cobrado tanta importancia como la innovación misma.

Sobriedad, refinamiento, glamur; o quizá buscando looks más rompedores, minimalistas, tribales, etc., en cualquier caso interviene ese impulso creativo. El impulso que te hace tomar unos materiales en bruto y transformarlos en algo bello, armónico, inspirador, transgresor…

Y para tu disfrute

Y es que ese impulso trabaja en ambas direcciones. En el creador, pero también en el portador. Uno nunca lleva una joya como lleva una camiseta. Ni siquiera como un bolso. No es un simple complemento. Es un objeto precioso que dice algo, que simboliza tanto para ti, cada joya tiene su mensaje. A veces, un mensaje tan personal, tan exclusivo, que sólo existe una única pieza en todo el mundo, la tuya. Una creación sólo tuya.

Es ese impulso el que nos atrae hacia las joyas: la creación más refinada de los frutos de la Tierra.

Ese impulso que llevamos dentro desde siempre, quizá, porque lo implantaron en nosotros los propios dioses.

Fran Castmay

Como diseñador de joyas, contar historias y representar emociones creando joyas personalizadas, se ha convertido en mi nuevo medio de expresión. ¿Te atreves a vivir una experiencia conmigo? Cuéntame tu historia, juntos la crearemos… empezamos?

Esta entrada tiene un comentario

  1. Siempre las joyas han ejercido una atracción para el hombre . Ahora se ha llegado a tal perfección que, llevar una buena joya despierta, alegría y amor .

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