Continuamos esta semana con nuestra sección de Historia de la Joyería. En este capítulo daremos un breve paseo por Historia de  La Joya en América Prehispánica, destacando las civilizaciones más importantes, entre ellas: La cultura Chavín en Perú, la cultura Nazca en Perú, la cultura Mapuche o Araucana en Argentina, la cultura Milagro-Quevedo en Ecuador y la cultura Mixteca en México, entre otras. Citaremos las técnicas de joyería que empleaban y los metales más destacados que utilizaban.

La Joya en América Prehispánica o Precolombina

En la América Prehispánica, podemos deducir que existía una ruta de norte a sur del continente, las huellas más antiguas proceden de la cultura Chavín, en Perú, que surgió entre 1200 y 300 a.C. Con la cultura Nazca también de Perú, se extiende a ecuador y Colombia hasta llagar a el istmo de Panamá y Costa Rica, se bifurca hasta las Antillas y el sur de México, hasta llegar al centro del país y de allí se expande hacia el norte del Altiplano.

El uso de los metales para la realización de joyas podría establecerse en términos generales de la siguiente manera: el bronce se utilizó en términos de Perú, norte de Chile, Bolivia y noroeste de Argentina, además de algunas regiones aisladas de Centro América y de México.

En regiones de Colombia, Perú y México los artesanos alcanzan grandes niveles de perfeccionamiento en el uso del oro, en menor medida la plata y en ocasiones el platino. Siendo el platino y el cobre más común en las costas de Ecuador y el sur de Colombia. Aunque el metal más usado fue la  “tumbaga”, que es una aleación de oro y cobre que se desarrolló en la cultura Quimbaya.

Según Sánchez Montañés (1986) [1]   “Los quimbayas y sus grupos de vecinos desarrollan una de las más avanzadas orfebrerías de la época prehispánica, tanto técnica como artísticamente. Explotaron los numerosos yacimientos auríferos del territorio, y tenemos noticias de que los quimbayas históricos trabajaban los filones auríferos practicando en el suelo galerías inclinadas, tan estrechas que solo un hombre podía descender por ellas, trabajo reservado para los esclavos. Utilizaron también el oro aluvial. El cobre fue el metal más trabajado a continuación para ciertos objetos, aunque en realidad el materialmás utilizado fue la  “tumbaga” , aleación de cobre y oro, soliendo este último encontrarse en baja proporción, un treinta por ciento, y dorando la superficie de los objetos. El platino se conoció también, pero se trabajó en mucha menor medida y siempre en frío”  .

Los metales se fundían en crisoles y hornos, que más tarde se desmenuzaban con herramientas de piedra. Se daba forma a las piezas por medio de técnicas como el martilleo y el batido del metal para conseguir gruesos muy finos. Se trenzaban los alambres finos para hacer filigrana, pero sobre todo se trabajó con moldes de carbón y tierra, empleando la técnica de la cera perdida.

En la joyería de la América Prehispánica, no podemos generalizar respecto al tipo de objetos y a su función. Pero deducimos que la mayoría cumplían un uso religioso y otros sólo para el adorno personal.

La plata fue el metal que más se utilizó en otras civilizaciones de Argentina como la cultura Mapuche o Araucana. Los artesanos araucanos eran grandes virtuosos en el uso de las técnicas más comunes para la realización de sus joyas, entre ellas el repujado, cincelado, calado, soldadura, etc. Principalmente la joyería de esta cultura era destinada para la mujer, los adornos para la cabeza, como diademas y alfileres para el cabello eran muy representativos. También realizaron collares con las cuentas de materiales como el vidrio, aros para las orejas y pectorales.    (fig. 9)

Según Sánchez Montañés (1986) [2]  “Los pectorales o adornos, también femeninos, trapelakucha o shykil, compuestos por varios elementos; en general constan de una placa superior de la que cuelgan tres gruesas cadenas de eslabones planos que remataban a su vez en otra placa de forma normalmente trapezoidal. De ambas placas se cuelgan, además, otros elementos, como cruces, discos o rosetas …”

Joyas precolombinas Fig. 9.  Pectoral de plata, cultura Mapuche o Araucana de la Argentina.

Otras culturas se especializaron en elementos móviles destinados para el adorno de uso personal, realizando piezas como orejeras, narigueras, diademas, brazaletes, etc. Característicos por sus formas geométricos; cuadradas, triángulos, rectángulos y formas orgánicas todas ellas de gran originalidad.

La cultura Milagro-Quevedo de Ecuador, realizó estas piezas con grandes recursos técnicos en su confección, trabajando con el oro y la plata. (fig. 10)

La Joya en América Prehispánica Fig. 10. Nariguera de la cultura Milagro-Quevedo, Ecuador.

La cultura Chavín, donde se limitaron únicamente al uso del oro, nos dejaron grandes orejeras, anillos y collares; trabajadas sobre láminas de oro martilleadas y repujadas. Su decoración se enriquecía con incrustaciones de piedras o conchas, que exigían grandes perforaciones en los lóbulos de las orejas para ser colocados.

En la cultura Nazca, se realizaron unas características narigueras de oro, que llagaban a usarse como máscaras que rodeaban la boca y ascendía por la nariz para recordar los largos bigotes de un jaguar, que además remataban en forma de cabezas de serpiente.

En Monte Albán, en el estado mexicano de Oaxaca, se desarrolla la cultura Mixteca, donde contamos con la mayor expresividad, técnica y estética del mundo prehispánico. Los mixteros eran artesanos de gran virtuosismo, que nos dejaron grandes muestras de sus joyas, aunque la gran mayoría fueron saqueadas por los conquistadores. Trabajan con el oro y las turquesas, y se mezclarán con plumas, piezas de un gusto refinado.

Según Miller (1999) [3]  “En 1932, Alfonso Caso excavó una tumba real en Monte Albán que había sido reutilizada por los mixtecas en el periodo posclásico tardío. Allí descubrió un espléndido escondrijo con más de un centenar de objetos de oro, junto con refinadas piezas de plata, perlas, jade, cristal de roca, obsidiana y hueso” .

[1]    Sánchez Montañés, Emma (1986) “Arte indígena Sudamericano”. Editorial Alambra, páginas 227-228.

[2]   Sánchez Montañés, Emma   (1986)   “Arte indígena Sudamericano”. Editorial Alambra, página  198.

[3]  Mil ler, Mary Ellen. (1999)  “El Arte de Mesoamérica”  . Ediciones Destino,  página 217.

Fran Castmay

Como diseñador de joyas, contar historias y representar emociones creando joyas personalizadas, se ha convertido en mi nuevo medio de expresión. ¿Te atreves a vivir una experiencia conmigo? Cuéntame tu historia, juntos la crearemos… empezamos?

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