A pesar de la escasa evolución que han tenido con el paso de los siglos, los pendientes siguen siendo como una parte importante de un gran mecanismo, sin la cual sería imposible que este funcionara.

No se concibe la historia de la humanidad sin la presencia de esos artículos de uso personal, utilizados tanto por soberanos como por esclavos, hombres o mujeres, ricos o pobres, egipcios, americanos, árabes, romanos…

Desde la época paleolítica hasta nuestros días, la humanidad ha sido incapaz de prescindir de los pendientes, y los ha adorado tanto, que les ha otorgado propiedades curativas como la de quitar el dolor de estómago, o los han subido a la más alta escala social al incluirlos en el nombre de una población, como es el caso de Necochtlan, en México,  bautizada así por sus habitantes autóctonos y cuyo significado es “lugar de orejeras”, que viene siendo la misma cosa.

Pendiente de Plata de Ley 925 - Ref. 362-P-2

Pendiente de Plata de Ley 925, con circonitas y perlas cultivadas

Una historia que comienza

A pesar del título, no tengo noticias hasta ahora de en qué momento de nuestra evolución como raza surgieron los pendientes. Pero la búsqueda de información al respecto me ha llevado a recopilar datos muy interesantes que aquí tengo para ti.

Pendiente de Plata de Ley 925 - Ref. 500-P-2

Pendiente de Plata de Ley 925, con circonitas y perlas cultivadas

Del cromañón a la juventud de hoy

A veces hay que ser un poco exagerados cuando uno quiere captarse la atención del público, y este subtítulo estaría de más, si no fuera porque realmente la historia de los pendientes viene de miles de millones de aguaceros atrás. Aguaceros caídos en los 5 continentes, porque en todos se han encontrado huellas evidentes, físicas, materiales, del uso y creación de los pendientes.

Nos subimos a la máquina del tiempo y….

Como hay que elegir un lugar y una época, nos instalamos cómodamente en la era paleolítica, cuyo arte fue desarrollado entre los años 32.000 y 11.000 a.C., nada menos que durante el último periodo glacial.

Allí vemos una variada colección de tallas en cuernos de animal, colmillos, arcilla, piedra, hueso y conchas, estos últimos utilizados para hacer precisamente pendientes y collares. Aprovecho para dejarte esta curiosidad: collares, pendientes y peines, son de los objetos creados por el hombre que menos han avanzado con los tiempos.

Directo a África

En la cuna de la civilización humana, el continente africano, nos encontramos con los antiguos egipcios que crearon bellas joyas utilizando variadas técnicas, nada despreciables. En general  desde la prehistoria el norte de África y en especial la zona al sur del Sahara resaltó por el trabajo de los artesanos de los grandes reinos medievales, que confeccionaban no solo pendientes, sino también pulseras, anillos y otros adornos.

Griegos, romanos, sumerios, asirios o babilónicos, todos pendientes de los pendientes

Tal es así, que en las tumbas sumerias, babilónicas y asirias de los siglos III y II a.C. se han hallado  gran cantidad de pendientes elaborados en oro, plata y piedras preciosas.

Por su parte, los romanos dejaron huellas de su quehacer artístico en este sentido desde los años 2500 a.C. y 500 a.C.

Los griegos aportaron, entre otras maravillas, joyas finas y elegantes como collares de oro trenzado y pendientes de aro con discos y rosetas de filigrana.

Polinesia, Oriente y América, todo incluido

Los pendientes, utilizados desde tiempos remotos en todas las culturas como adorno, muestra de posición social, categoría oficial o símbolo religioso, también tuvieron su representación dentro del arte maorí del Polinesio, en el ámbito del arte orientalista y en las diferentes culturas americanas.

El arte maorí irrumpió en la actual Nueva Zelanda entre los siglos IX y X d.C.  A pesar de ser esencialmente guerreros, tenían una gran habilidad técnica que emplearon también en fabricar  pequeñas cajas de jade decoradas con plumas y pendientes que representaban a sus antepasados.

El Oriente, por supuesto, tampoco escapó de esta necesidad humana de demostrar poder, atraer, seducir, a través del uso de los pendientes. Desde el 1500 a.C, en que el valle del Indo relucía con doradas tiras y pendientes de oro, pulseras y collares, hasta nuestros días, se han mantenido casi intactas las técnicas y estilos que dieron renombre a su arte milenario.

América, el último continente al que llegó la vista del hombre europeo, ya contaba con una tradición muy rica en el arte de la joyería que se remonta a  la cultura Chavín, que floreció en Perú entre el 900 y el 200 a.C. De ello dan fe valiosos objetos encontrados como las grandes orejeras confeccionadas con oro, que era el único metal que conocían y utilizaban. Para llevarlas, era necesario perforar ampliamente los lóbulos de las orejas. Nada más y nada menos que como acostumbran hacer hoy no pocas personas en el mundo.

Pendientes de Plata de Ley 925 - Ref. 537-P-2

Pendiente de Plata de Ley 925, con circonitas y perlas cultivadas

¿Viaje a la semilla?

Pudiera afirmarse que sí, que en cuanto al gusto del uso de los pendientes, la humanidad se ha quedado paralizada en la era paleolítica. Sin embargo, mucho se ha avanzado en cuanto a los materiales utilizados, la tecnología que se emplea, y algo muy importante, el diseño de las joyas.

Hoy, como ayer, somos millones los que seguimos apostando por el buen gusto de llevar colgados en las orejas al menos un par de hermosos pendientes, los que más van con nuestra personalidad, con nuestro gusto particular.

Ahora sabemos que millones de nuestros antecesores tuvieron la misma inclinación, y eso nos hace pensar en el refrán que afirma: “tantas miradas no pueden estar equivocadas”.

El uso de los pendientes es patrimonio del ser humano, y cada cual puede dar con ellos un toque apreciable a su personalidad, ya sea que se disponga a enamorar, a no pasar desapercibido de alguna manera, o sencillamente, para darse un gustazo a la hora de mirarse en el espejo.

Fran Castmay

Como diseñador de joyas, contar historias y representar emociones creando joyas personalizadas, se ha convertido en mi nuevo medio de expresión. ¿Te atreves a vivir una experiencia conmigo? Cuéntame tu historia, juntos la crearemos… empezamos?

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Fran Castmay

    Gracias Martina!
    un abrazo hasta Costa Rica!

  2. martina quesada

    excelente resena como todas las tuyas te felicito a ver que marvilla nos presentas proximamente.martinas

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