Para los nuevos lectores de este blog, este mes contamos de nuevo con nuestra Experta en Gemología a María Isabel Sallent, Joyera y Gemóloga de Barcelona, España. Estudió Joyería en la prestigiosa Escuela Massana de Barcelona, y más tarde estudió Gemología en la Universidad de Barcelona, donde se gradúa en las Especialidades de Gema de color Natural, Tratada y Sintética, y también en la de Diamante.

Durante su larga trayectoria profesional ha colaborado como columnista con los más importantes periódicos especializados del Sector Joyero en España como son Contraste, Arte y Joya de Grupo Duplex y Gold and Time. Actualmente Escribe en su Blog La Niña de las Piedras, administra un importante grupo en Facebook “Asociación de Gemólogos del Mundo”. Pertenece a la junta directiva de la Asociación de Gemólogos de Barcelona. Y en este artículo nos hablará del Onix, u Ónice.

Fran Castmay

Onice, ónix, Ónice sardo, Ónice carneola, Ónice Negro, Ágata, gemología, María Isabel SallentLa denominación Ónice debería reservarse a las variedades de Calcedonia con estrías blancas y negras. Material en capas utilizado en glíptica, se usa utilizando una capa clara sobre oscura, lo normal es que se grabe en una piedra de dos capas o como cosa rara en una de tres o cinco. También encontramos Ónice sardo, capa inferior en color pardo, y el Ónice carneola. Por otra parte se emplea el mismo nombre para Calcedonia de un solo color, por ejemplo el Ónice Negro, que no debe confundirse con el mármol Ónice, que de forma abreviada también se le llama Ónice.
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Mármol ónix

Es una caliza translúcida compuesta de calcita y aragonito. Se utiliza para objetos de arte industrial, colgantes y broches. Su dureza es de 3 mucho más blanda que el Ónix, no serviría para grabar como joya por el fuerte desgaste.

El Ágata es una variedad de Calcedonia que a su vez es una variedad del cuarzo, cristaliza en el sistema trigonal con un hábito microcristalino, y con una dureza de 6,5 a 7. Existen algunas variedades, que en realidad son Calcedonias con distintas inclusiones como ágata dendrítica, ágata musgosa o piedra mocha, ágata paisaje, ónix u ónice, ágata de fuego, sardonix, ónice negro…….reciben estos nombres por los colores y los dibujos de sus bandas.

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Ónix

Ónice Carneola, variedad con bandas negras y rojas que pueden alternarse también con bandas de Calcedonia gris y blanca.

Ónice calcedonia, las zonas negras se alternan aquí con otras gris azuladas y blancas. Los tonos azulados se consiguen con una capa muy fina superior blanca (debido a la dispersión de la luz, y la transparencia del fondo negro). A esta se la llama ocasionalmente “niccolo”. Esta variedad de Ónice acostumbra a trabajarse en camafeos, aprovechando las bandas claras para esculpir la figura. Son muy apreciados como sellos y para grabar escudos y monogramas.

Los grabados en profundidad se llaman gemas, los de dibujo negativo, como los utilizados para sellos, intaglios, y los que tienen dibujos tallados camafeos.

No es fácil encontrar ágatas con bandas para este trabajo en los colores naturales, por eso es frecuente teñirlas.

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Camafeo de Ptolomeo II.

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Camafeo de 1925 elaborado en Torre del Greco y expuesto en el Museo del Corallo.

Existen dudas sobre si el término ónice proviene del hebreo schoam (uña), o del griego lapus onyx (literalmente, piedra-uña), pero las leyendas helénicas atribuyen su origen a que «…Eros había roto con una de sus flechas una uña de Afrodita mientras dormía y la había arrojado al agua; pero como ni siquiera el más mínimo fragmento del cuerpo de un inmortal puede morir, las Parcas la transformaron en piedra y así continuó viviendo, creciendo y reproduciéndose…»

Lo cierto es que en la antigüedad el ónice era muy apreciado, pero con el correr del tiempo su fama sufrió un revés notable: los romanos fabricaban con él prendedores, sellos y pendientes grabados con los signos del Zodíaco, usándolos como talismanes, mientras que en la Edad Media, tal vez por la influencia árabe, el ónice se convirtió en un pregonero de la desgracia, la pobreza y la mala suerte. En la Inglaterra del siglo XV la cosa cambió, se utilizaba como un amuleto contra los terrores nocturnos y los malos espíritus.

Las opiniones sobre las virtudes y propiedades del ónice estuvieron siempre muy divididas: mientras que la tradición positiva la ve como la piedra por excelencia para combatir la melancolía, extinguir las pasiones funestas, combatir los malos sueños y las alucinaciones e infundir pensamientos elevados, para Alejandro Magno, el ónice»…puede causar dolor y vértigo, despertar terrores nocturnos fantasías horribles y sembrar la discordia entre amigos y familiares. Llevado junto al cuerpo, provoca pesadez, tristeza, pesadillas, abortos y partos prematuros…».

Mandeville, en cambio, opta por un ambiguo término medio: «…es cierto que el ónix atrae a los espíritus y los demonios, pero a cambio otorga el valor necesario para enfrentarlos…»

El Ónice posee una energía Proyectiva, estando asociado a los planetas Marte y Saturno, su elemento es el fuego, su deidad Marte y su piedra asociada el Diamante.

En tiempos pasados se decía que era la manifestación de un demonio aprisionado en la piedra, que despertaba en la noche y atemorizaba a las personas que tenía a su alcance.

Básicamente como la mayoría de gemas negras, es una gema de protección y defensa contra la negatividad consciente dirigida hacia nosotros.

María Isabel Sallent

5.0
03

Fran Castmay

Como diseñador de joyas, contar historias y representar emociones creando joyas personalizadas, se ha convertido en mi nuevo medio de expresión. ¿Te atreves a vivir una experiencia conmigo? Cuéntame tu historia, juntos la crearemos… empezamos?

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